Tres cosas para tomar en cuenta si tienes un evento especial
La música marca un estilo
Y envuelve todos los ambientes, en especial cuando se trata de concentraciones de muchas personas, ayudando a crear determinados climas. Así mismo, mueve todos los sentimientos. Elegir de forma adecuada la música de la boda, tanto de la ceremonia como de los demás actos, puede convertir todo el día en algo especial y mágico.
Música para la ceremonia: Aunque debe ser más elaborada y extensa para el caso de la ceremonia católica, vale también para la celebrada en ayuntamiento o juzgado, a pesar de que en estos sitios no suelan dejar demasiada libertad fuera del guión establecido.
Hay tres momentos espectaculares en la boda que deben ir envueltos mágicamente por la música:
1.- La entrada de la novia,
2.- El momento posterior a la declaración como marido y mujer y
3.- El fín de la ceremonia.
Otro también especial, por ser más largo, es el momento de la Comunión.
La marcha nupcial debe servir para la entrada de la novia en el templo, como aviso de que la ceremonia está presta a comenzar y para acompañar el avance principesco de la novia, pero hay que asegurarse de que esta canción puede ser tocada en el lugar de la ceremonia.
Durante la ceremonia la música debe ser la preferida por los novios, pero el "Ave María" de Schubert, el "Gloria de Vivaldi", el "Amén" de Pergoseli o el "Aleluya" de Mozart, son clásicos y no suelen faltar. Una de estas piezas puede ser la elegida para el segundo momento especial, y las demás distribuirlas a lo largo del enlace.
Como despedida se puede optar por el "Aleluya del Mesías" de Haendel, que produce una grata y bonita sensación a los asistentes.
Eso en música grabada para la ceremonia, para la recepción los gustos varían pero se recomienda música suave a la hora de servir la comida… después viene lo bueno, el baile, algo que la mayoría de la gente prefiere de las bodas. Aquí se debe ser cuidadoso a la hora de seleccionar al grupo, banda, cantante, DJ, orquesta o lo que sea del propio agrado (a veces del padrino, si lo hay) para que los invitados se sientan a gusto sin descuidar la parte más importante… la fiesta también es de los festejados.











Redacción